Somos muy raras. Extremadamente complicadas, todas y cada una de nosotras. Que si un flaco es muy atento, es un goma. Pero si no nos registra es un agrandado, un histérico. Que si te llama es un pesado o un inseguro. Y si no lo hace, es un egoísta, ¡o inclusive hasta llegamos a pensar que es porque está con otra o porque dejó de querernos! ¿por qué tenemos que ser tan freaks! Todo lo convertimos en un drama. Y todas somos así. Dale, no digas que nunca pensaste o hiciste algunas de todas estas cosas porque no te creo ni a palos. Incluso hasta las que parecen más relajadas se comportan así. Es como inevitable, debe estar en nuestros genes.
Que si nos dice de vernos dos días seguidos es un tarado que se quiere casar y si no lo hace no nos quiere tanto como dice porque si no tendría que desear estar todo el tiempo con nosotras. Que si nos presenta a sus amigos va muy rápido y si no lo hace no somos importante para él. Si nos paga la salida es un machista, pero si no lo hace es un rata mantenido. Que si tiene mil actividades no nos da bola, pero si no tiene ninguna nos da miedo de que sea un tipo sin proyectos. Que si no tiene amigos, algún problemita debe tener, pero si es como Roberto Carlos tiene plan todas las noches. Que si nos avisa lo que hace es un dependiente, pero si no lo hace le armamos un escándalo porque no entiende que la pareja es de a dos. Que si nos aconseja sobre la ropa en realidad nos quiere decir que estamos feas así como estamos. Y que si nota algún cambio en nuestro look (sobre todo esto sucede con el pelo) nos genera desconfianza, pero si no lo hace no se fija en nosotras. En fin, podría seguir con una amplia lista.
¡Pobres hombres! ¡Pobres seres que tienen que soportar tanta enfermedad! Gracias de verdad por comprendernos, aguantarnos, seguir escuchándonos, seguir invitándonos a salir y a animarse a empezar nuevas relaciones. Un aplauso desde acá para todos ustedes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario